miércoles, 7 de marzo de 2012

Mi cervecería favorita (y también la de Jacques Brel)

La muerte repentina o A la mort subite es una célebre cervecería de bruselas, abierta muy a principios del siglo XX. Era la cervecería preferida de uno de los bruselenses más famosos: el actor, compositor y cantante Jacques Brel.
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FRED ASTAIRE BAILA EN EL TECHO

Esta es una de las escenas más famosas del género musical y pertenece a la película "Bodas reales". En una época en la que los efectos especiales eran todavía muy rudimentarios, Fred Astaire logra la magia de desafiar la gravedad para bailar en el techo como si esto fuera lo más natutral del mundo.

martes, 6 de marzo de 2012

AMOR DE PLÁSTICO


Hola, parece ser que un matrimonio español dura una media de poco más de 11 años. La teoría es que cuando algo no funciona, se tira. Arreglar un trasto sale tan caro como comprar otro nuevo y, encima, nunca queda bien del todo. Hay que admitir que una pareja no puede durar eternamente porque ahora las hacen de plástico; era distinto antes, que se hacían con chapa de los altos hornos de Vizcaya y doctrina de misa de 12. Al cabo de unos años, quizá al mirarse el uno al otro, las parejas de antaño bostezaran sin disimulo, pero la cosa no iba a más porque sabían que a la felicidad constante no se tiene derecho, que la felicidad se presenta y se va cuando ella quiere, y gracias. Ahora, ése es el problema, creemos que la felicidad es obligatoria, que tenemos que estar siempre sanos, con dinerete y muy alegres. Si no es así, la culpa es 1) del estado, 2) de la sociedad, 3) del otro y 4) de los padres del otro. Hombre, la culpa no es de nadie. Es que la vida es así y tenemos que adaptarnos a ella porque la vida no se va a adaptar a nosotros, pues buena es. Ya ven, reflexionando otra vez, qué vicio.
       Me escucha mi vecina la Visi y me cuenta que está muy preocupada por una amiga suya, que se casó, tuvo dos hijos, se divorció, se volvió a casar, volvió a tener otro hijo, y acaba de descubrir que su segundo marido se la está pegando con una vendedora de teléfonos móviles. La Visi, que va de feminista, lo primero que hace es echarle la culpa a la vendedora, como lo oyes. Porque dice que hay una generación nueva de mujeres que ya no tiene ningún respeto por el estado civil de los caballeros. Mira, el estado civil dejó de tener valor cuando dejó de constar en el DNI. Lo que importa es que se mueva el mercado de la felicidad, en el que ya no existen los casados como ya no existen los solteros. Todos ponen el corazón en oferta, sea nuevo o de segunda mano, porque a la felicidad inmediata no se renuncia. Pero la Visi insiste: "Es que ahora hay mucha fresca". La Visi me decepciona, tan feminista y ya ves.


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viernes, 2 de marzo de 2012

La puerta prohibida

Hola. Les cuento: estoy en un bareto muy moderno, esperando que me sirvan el café con hielo que he pedido. Aprovecho la breve espera para ir a los servicios. Hay tres puertas, lacadas en negro y con manecillas de diseño minimalista en acero satinado. Por la de la izquierda, se entra en el servicio de señoras; por la de la derecha, en el de caballeros. Y en la puerta del centro, hay un letrero escrito a mano, en el que se lee: "PROBIDO ENTRAR. Solo trabajadores". Mientras hago pxs, frente a una pared de azulejos que imitan pizarra, tengo pensamientos: 1) España es la juerga, tanta decoración exquisita y luego escriben "probido" en un cartel; 2) España se hunde porque está acabando con su lengua, a base de maltratarla; y 3) ¡la culpa de que se escriba mal la tienen los sms, la tele y los chats! Con este último y colérico pensamiento, termino de hacer pxs y vuelvo a la barra.
        El café me calma y pienso que siempre ha habido faltas de ortografía porque el español tiene unas reglas y esas reglas hay que aprendérselas; e incluso a los que se las saben, se les escapa alguna faltilla. Quizá lo preocupante sea que ya no se dé importancia a cometer faltas cuando se escribe. Nadie ha corregido el cartel de "probido entrar" quizá porque se piense que, como se entiende lo que pretende decir, para qué cambiarlo. Parece ser que, viendo el panorama, vuelven con fuerza los movimientos revisionistas de nuestra ortografía, para simplificarla; ya saben, acabar con la diferencia entre la b y la v, o entre la g y la j, o suprimir la h.
        Pero hay un apartado dentro de la mala ortografía que se merece un respeto. Me refiero a las faltas de los ultracorrectos, esos que son más papistas que el papa. Decir "Bilbado" está mal, de acuerdo, pero da más categoría a la ciudad, eso es indiscutible. Y pienso que ahora que la Semana Grande (sus fiestas) encabeza la lista de tesoros del Patrimonio Cultural Inmaterial de España (por delante del Camino de Santiago o de las Fallas), Bilbao debería pasar a llamarse Bilbado definitivamente. Es una propuesta hecha con todo el cariño. Bacalao puede quedarse como está, pero Bilbao, no. En fin, no me hagan caso; son los efectos de haber leído "probido entrar" en una puerta. Nos vemos.


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